
Si te preguntáramos por los países que más música exportan del mundo, es bastante probable que acertaras los dos primeros. Que Estados Unidos y Reino Unido se llevan las medallas de oro y plata en este sector no sorprenderá a nadie, pero el bronce seguro que no se lo espera tanta gente. Y es que no es otro menos que Suecia. El país escandinavo, de alrededor de diez millones de habitantes no es solo la cuna de grupos como The Hives, Yngwie Malsteem o Mando Diao, también ha ganado seis veces el festival de Eurovisión –la última en 2012 con Loreen y su Euphoria-, el segundo que más títulos tiene, solo detrás de Irlanda. Sin embargo, si piensas que todo esto es fruto de la casualidad o de ABBA… Pues en parte tienes razón.
En 1972 se forma una banda en Estocolmo, integrada por dos mujeres y dos hombres, y tomando sus iniciales para formar el nombre. Dos años después, en 1974, se presentaban y ganaban Eurovisión, siendo los primeros en hacerlo cantando en otro idioma que no fuera el nativo. En ese momento iban a cambiar por completo la historia de la música y la historia de Suecia. Y es que ABBA, que se separarían como banda en 1982, fueron el culmen a toda una política conservadora surgida en los 60 contra la importación de música anglosajona. Esta pretendía frenar la influencia de la música rock que entraba desde Estados Unidos y Reino Unido, y para ello comenzó a fomentar la música entre los jóvenes, con ayudas para estudiar y tocar. La pregunta es: ¿salió bien la jugada? Pues a medias. Aunque no consiguió frenar el impacto del pop y del rock, sí sirvió para que toda una nueva generación de suecos se interesara por la música, aprendiera a tocar instrumentos y, en definitiva, se formara en este sector.
Actualmente la asignatura de música en Suecia es obligatoria, y el Estado proporciona a los alumnos grandes ventajas a la hora de ensayar en institutos o lugares públicos, con unas subvenciones a las escuelas de música que superan el billón de euros. Se estima que unas 600.000 personas cantan en coros en todo el país, casi una décima parte de los habitantes. Todo esto, unido a la importa que ha obtenido Eurovisión con el paso de los años hace de Suecia una de las mayores factorías musicales del mundo. Ya meses antes de la fecha del festival celebran su antesala, el Melodiefestivalen, de donde sale escogido el representante del año, como pasó en 2012 con Loreen y su Euphoria, por ejemplo.
Pero, por si todo esto os parecía poco, la cosa no acaba aquí. Spotify, la principal plataforma de streaming del mundo, procede también del país nórdico, así como Max Martin o Peter Bostrom, dos de los productores más importantes del planeta. Quizá sus nombres no te suenen, pero solo el primero es responsable de de éxitos como It’s My Life de Bon Jovi o Baby One More Time de Britney Spears, además de otros hits de artistas como Taylor Swift, Katy Perry, Avirl Lavigne o Jennifer López. Y es que, al igual que la industria global, la tendencia musical actual es la de los singles, hecho por el cual Spotify con sus listas de éxitos o Eurovisión, concurso basado en un tema por artista, obtienen tanta repercusión.

Por supuesto, además de ser algo totalmente impregnado en la sociedad, este clima de cultura y música está totalmente mimetizado con el Estado, al que dicha industria le reporta beneficios de unos 1.000 millones de euros al año, superando ya a la empresa automovilística Volvo, reina en este aspecto hasta hace no demasiado. Todo esto, junto a un alto nivel de inglés entre los suecos o un clima que obliga a quedarse en casa durante gran parte del año, son los ingredientes que hacen de Suecia un auténtico paraíso musical.
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