
Imagina cómo cambió tu vida de los 10 a los 20 años. O de los 20 a los 30. No solo tu vida, todo tu entorno, tu familia, tus amistades, tu país. Todo va de la mano, las alteraciones en las personas cercanas provocan lo mismo en ti. Lo mismo con el cine que ves, los libros que lees y, por supuesto la música. Para cada generación existe ese artista que lo trastoca todo, ese Bob Dylan, David Bowie o Freddie Mercury. Un ídolo, alguien a quien seguir y de quien influenciarte. Sin embargo, como ya cantaba el primero, los tiempos están cambiando.
Si hubiera que decidir un artista de la década, un álbum, una canción o un hito musical, sería sencillamente imposible. La industria, las reglas del juego han cambiado demasiado como para que eso ocurra. Unos 2010 que empezaron con la consolidación del rap y del indie, donde el trap se abrió hueco a golpes, el reggaetón y los artistas latinoamericanos se hicieron con el control y las guitarras murieron; así se podría definir lo que han sido estos años 10.
La década empezaba con un jovencito y tierno Justin Bieber cantando Baby, a la vez que genera tantas fans como detractores (aún no era tan popular el término hater). En Estados Unidos el rap continuaba su ascenso con Eminem o Kanye West, mientras que el pop y el rock deambulaban con fórmulas manidas y nada nuevo. ¿Os acordáis de Lady Gaga asombrando a medio mundo con sus vestidos? Hoy en día haríamos algún meme en Twitter y a la semana estaría olvidada. Actualmente la estrella internacional ha protagonizado uno de los mayores éxitos en taquilla y crítica de 2018 y lleva desde 2016 sin publicar nada nuevo.
Según avanzaba la década, una sombra acechaba las radios: el ritmo reggaetón. Aunque al principio no era tan evidente, ese sonido de bombo y caja característico del género latinoamericano comenzaba a copar las emisoras de medio mundo. Shakira, Enrique Iglesias, Pitbull o Daddy Yankee propagaron el español por Estados Unidos y Europa como nunca se había hecho, y lo que parecía una moda pasajera llegó para quedarse. Pero no solo eso, sino que propició el despegue de artistas nuevos. J Balvin, Maluma, Ozuna… Esta década ha definido a toda una generación de artistas y fans de la música urbana.
Así como en los 60 y los 70 el pop y rock era el género de moda, las guitarras, bajos y baterías eran los instrumentos más vendidos. Sin embargo, hoy en día esa tendencia está cambiando en favor de los sintetizadores y teclados MIDI para producir música a través del ordenador. Los músicos destacan cada vez más jóvenes, unido a la comodidad de crear música en casa, sin necesidad de buscar a otros músicos o alquilar salas, lo que hace que, por ejemplo el trap, se haya colado por la puerta de atrás de la industria. No suenan mayoritariamente en las radios, pero sí en las discotecas y altavoces de los jóvenes, y no cabe duda de que es ya un movimiento cultural que ha cautivado a gran parte del público. Algo así como ha pasado con las batallas de gallos, que reúnen a aficionados del rap de todas partes del mundo, especialmente entre los países hispanohablantes. El canal de Red Bull, su patrocinador principal, tiene millones de suscriptores, al igual que algunos de los gallos más famosos y reconocidos en sus redes sociales. Estos eventos llenan estadios y sus estrellas son veneradas como los mejores jugadores de fútbol gracias a su capacidad de métrica e improvisación sin necesidad de grabar un solo disco.
Pero si hablamos de aglutinar fans, nada como el K-Pop. La música coreana ha cruzado el mundo, batiendo récords de streaming como el de más reproducciones en las primeras 24 horas de un videoclip, perteneciente a BTS y su Boy With Luv. Pero antes de ellos ya habían logrado batir esa marca Blackpink, otra boyband de K-Pop, con Kill This Love. Ambos fueron también los dos primeros videoclips en llegar a las cien millones de visitas, y actualmente tienen más de 600. Incluso el rapero j-hope ha publicado un tema con Becky G, uniendo el reggaetón y el K-Pop, el coreano, el inglés y el castellano. Aunque el género como tal nace a finales del siglo pasado, está claro que ha sido ahora cuando ha eclosionado en el resto del mundo, y las agencias de artistas más lo han explotado. Los ya mencionados BTS o Blackpink, junto a EXO, Shinee, NCT, Seventeen o Girls Generation son auténticas estrellas de la música.
Y, mientras unos llegan, otros se van. Al igual que en esta década se ha reconocido la labor de artistas como Bob Dylan con su Nobel de literatura, también hemos perdido a algunos de los grandes artistas de la historia de la música como David Bowie, Leonard Cohen, Lemmy, Prince, Tom Petty, BB King, Chuckberry, Aretha Franklin, Chris Cornell o Dolores O’Riordan. Muertes irreparables por las que la música nunca volverá a ser lo que era, aunque lleguen ídolos nuevos. Y es que la búsqueda de artistas referencia también hace que las nuevas generaciones hayan cambiado la manera de consumir no solo las propias canciones, también la radio. Ahora los podcast copan la parrilla mientras la radiofórmula de programas como Los 40 sigue en lo más alto, influyendo en el gusto musical de cientos de miles de oyentes. Y, aunque Radio 3 ya no parece lo que era y en la tele apenas hay música en directo, han aparecido programas como La Hora Musa para devolver un poco la esperanza.
Aunque, si de televisión hablamos, es imposible dejar de lado la vuelta de Operación Triunfo en 2017. Dos ediciones después, algunos de los cantantes salidos de la academia de RTVE y de las manos de profesores como Manu Guix o Noemí Galera han sido todo un boom para una nueva generación. Amaia, Alfred, Mimi, Alba Reche, Natalia Lacunza o Miki Núñez, quien representó a España en Eurovisión, han comenzado una carrera musical que quién sabe dónde los llevará, pero que es ya una realidad gracias al programa.
La compra y reproducción de formatos físicos es otro de los puntos que más ha evolucionado en la industria. Si antes el problema era la piratería, ahora este ha desaparecido gracias a las plataformas de escucha online. Spotify, Tidal, SoundCloud o Bandcamp han copado el mercado casi en su totalidad, incluyendo aquí a YouTube. Y es que su funcionamiento es muy sencillo: pagas una tarifa plana mensual y, a cambio, tienes millones de artistas, canciones, discografías enteras a tu alcance, algo impensable hace apenas dos décadas. Spotify es la reina del formato tras la desaparición de Apple Music, con alrededor de 70 millones de usuarios de pago.
Respecto a la plataforma de vídeo, se ha convertido junto a redes sociales como Instagram no solo en el escaparate perfecto para los artistas, también la manera en que han sido descubiertos. Billie Eilish o Justin Bieber salieron de ahí, pero en España tenemos los ejemplos de Carmen Boza o Bely Basarte.
2015 fue un año clave para la venta de música en formato físico. Por primera vez las copias digitales superaron a los discos o vinilos, y la piratería se hizo menos y menos común, dejando de estar en boca de todos los artistas. A cambio, lo que ha incrementado de forma exponencial es el público de los festivales, que se han vuelto masivos. Los hay de todos los colores, estilos musicales y con todo tipo de público. Desde el pueblo más pequeño de Segovia a Madrid, Bilbao o Barcelona, es imposible encontrar una provincia que no programe en verano ningún concierto. Por el contrario y por desgracia, cada vez es más sencillo encontrar ciudades sin salas que programen música en directo o con pocos espacios donde disfrutar en exclusiva de ello, con el agravante que supone para los propios músicos.
Ahora, diez años después, solo nos queda disfrutar de los diez que nos quedan hasta 2030. Solo el tiempo nos hará ver los cambios que sufra la industria y qué les deparará el futuro a los artistas más noveles. ¿Qué será de Rosalía de aquí a diez años? ¿Dónde estará Billie Eilish? ¿Y Harry Styles? ¿El reggaetón será lo más escuchado en Reino Unido? ¿Terminará de conquistar el mundo el K-Pop?
súper útil, muchas gracias!